El mayor error en la educación y la formación no es lo que enseñamos, sino cómo lo enseñamos. Todos hemos tenido que soportar un video de conferencia grabado de la peor manera posible y que podría haberse leído en la mitad del tiempo. Todos hemos tenido que pasar por una serie de páginas explicando una habilidad física que podría haberse explicado en diez segundos de video. Y todos hemos tenido que soportar módulos "interactivos" que no eran más que simples pasadores de páginas automatizados.
El problema es que ahora tenemos demasiadas herramientas entre las que elegir. Hace diez años, quizás teníamos que escoger entre un libro de texto y un aula. Ahora, nos enfrentamos a una decisión compleja cada vez que nos sentamos a enseñar una lección: ¿es un video, un documento de texto o un módulo interactivo?
Este artículo proporcionará un marco simple para ayudarte a responder esa pregunta. Al comprender las fortalezas del video, el texto y los módulos interactivos, puedes dejar de adivinar y comenzar a diseñar lecciones que respeten el tiempo y la atención de tus estudiantes.
Dónde el formato de texto ayuda
Con video de alta definición y simulaciones inmersivas, la palabra escrita puede parecer el medio menos emocionante de todos. A menudo se descarta como "aburrida" y "pasiva". Sin embargo, esto no tiene en cuenta el papel especial y poderoso que el texto puede desempeñar en el proceso de aprendizaje. Cuando se utiliza correctamente, el texto no es un compromiso, sino el medio más poderoso y flexible disponible.
La ventaja básica del texto es su capacidad para dar control al estudiante. Un estudiante que lee texto puede hacerlo tan rápido o tan lento como quiera. Puede leer un párrafo rápidamente y luego volver atrás para centrarse en una frase que no entendió, o leer una explicación compleja tres veces sin tener que rebobinar un video ni avanzar por una línea de tiempo. Esta es una ventaja poderosa al aprender conceptos complejos y/o extranjeros.
Otra ventaja del texto es su capacidad de referencia. Intenta encontrar una información específica dentro de un video de treinta minutos: es un proceso tedioso y que consume mucho tiempo. En un documento de texto, puedes usar una función de búsqueda, revisar una lista de encabezados y/o consultar una tabla de contenidos. Si estás enseñando un material de referencia al que el estudiante necesitará volver varias veces—como una política de cumplimiento, un manual de software o una referencia médica—el texto es la única opción viable.

Hay algunas situaciones en las que el texto es la opción preferida para una lección. Debes usar texto cuando estés:
-
Teorías complejas y conceptos abstractos: Si estás enseñando conceptos que requieren una intensa concentración y reflexión, como argumentos filosóficos, modelos económicos y conceptos legales, el texto es la única opción. El estudiante debe poder detenerse y pensar.
-
Instrucciones paso a paso con diagramas: Si estás enseñando un proceso y el estudiante debe poder seguirlo en su propio banco de trabajo o escritorio, el texto es una opción mucho mejor que el video. Un libro de cocina es un buen ejemplo de esto.
-
Material de referencia: Si estás enseñando un recurso al que el estudiante debe poder volver una y otra vez, el texto es la única opción.
Cuando el video es el rey
Si el texto pone al estudiante en el asiento del conductor, el video pone al profesor en la sala. Es lo más cercano que podemos estar a sentarnos en un aula y observar una demostración, o sentarnos en un sofá y escuchar una historia.
La fortaleza del video es su capacidad para demostrar algo. Algunas cosas son simplemente difíciles de explicar solo con palabras. Puedes escribir una serie completa de párrafos sobre cómo hacer algo específico, pero también puedes mostrar un video de treinta segundos y lograr que el estudiante lo entienda al instante.
El video también es bueno para crear conexión y una respuesta emocional. Una persona hablando frente a cámara puede ser una herramienta poderosa para mostrar entusiasmo y preocupación por un tema, y para demostrar al estudiante que te importa y te interesa su éxito.
Hay algunas situaciones específicas en las que podrías preferir usar video para enseñar a tus estudiantes:
-
Procesos físicos o de software: Si estás enseñando un proceso físico, como ensamblar una máquina, usar un torno de cerámica o manejar un programa de software complejo, entonces el video probablemente sea tu mejor opción.
-
Narración de historias y estudios de caso: Si utilizas a un cliente para contar su propia historia sobre cómo tu producto resolvió su problema, entonces un video es una excelente opción.
-
Metáforas visuales: Si intentas enseñar un concepto como "la nube" o "la seguridad de red", entonces el video es una buena opción porque puede usar metáforas para ayudar al estudiante a comprender los conceptos.
Cuando los formatos interactivos son mejores
La información se transmite a través del texto. Se muestra mediante video. Lo interactivo implica que el estudiante haga algo con la información. Este paso de una participación pasiva a una activa es un cambio fundamental. Cuando se le pide al estudiante que haga clic, elija, arrastre o escriba, deja de ser un consumidor pasivo de información. Ahora está practicando.
La fortaleza de los medios interactivos es la aplicación de la información. El aprendizaje solo ocurre cuando el estudiante aplica la información. Lo interactivo proporciona un entorno seguro para hacerlo. El estudiante puede cometer un error, recibir retroalimentación y corregirlo sin consecuencias en el mundo real. Este ciclo de "fallar de forma segura" es la manera más rápida de aprender.

Lo interactivo es la mejor manera de involucrar al estudiante porque implica la toma de decisiones. En escenarios interactivos, el estudiante se coloca en una situación donde debe tomar una decisión. Luego tiene que elegir un curso de acción y ver el resultado de esa elección. Esto es más cercano al mundo real que una explicación en texto o un estudio de caso en video. Es la única forma de llevar al estudiante de "saber qué" a "saber cómo".
Deberías considerar lo interactivo cuando tengas una lección donde:
-
Desarrollo de habilidades: Tienes una lección donde el estudiante debe hacer algo correctamente, como diagnosticar una máquina, manejar una queja de un cliente o priorizar un proyecto.
-
Evaluación de la toma de decisiones: Tienes un escenario donde no hay una respuesta correcta o incorrecta, solo diferentes resultados según la elección del estudiante. Esto incluye formación en liderazgo o ética.
-
Simulación de herramientas del mundo real: Tienes un escenario donde el estudiante debe practicar una habilidad en una herramienta antes de usarla en el trabajo.
Cómo elegir el mejor formato
A estas alturas, deberías poder ver un patrón. El texto se usa para la profundidad. El video se usa para la demostración. Lo interactivo se usa para la práctica. El problema es que la gente piensa que son excluyentes. No lo son. Son complementarios. Una buena lección a menudo incluirá los tres, pero en momentos diferentes.
El problema es saber con cuál empezar y cómo invertir mejor tu tiempo y presupuesto. No es necesario crear un escenario para cada tema. Tampoco es necesario hacer un video cuando podrías simplemente enviar un correo electrónico. Para decidir qué enfoque tomar, hazte tres preguntas antes de comenzar.
Pregunta 1: ¿Cuál es el objetivo principal de aprendizaje?
Esta es la pregunta más importante. Revisa tu objetivo y colócalo en una de tres categorías:

Recordar o comprender: El estudiante necesita entender una información, recordar una lista o explicar un concepto. (ej., enumerar los pasos del ciclo del agua). En este caso, el formato de texto permite al estudiante leer el material con calma.
Aplicar o analizar: El estudiante necesita aplicar lo que sabe a una situación, problema o escenario, o analizar una situación en partes más pequeñas. (ej., ¿qué está pasando con la red? ¿cómo lo soluciono?). Aquí es mejor usar un formato interactivo, ya que el estudiante necesita practicar la aplicación de la información.
Sentir o conectar: El estudiante necesita sentir algo, ser persuadido o motivado. (ej., ¿por qué es importante la empatía con el paciente?). La narración y el tono son mucho más efectivos en formato de video.
Pregunta 2: ¿Cuál es la naturaleza del contenido?
Revisa el tema. Algunos temas tienen un formato preferido.
¿Es un tema que implica movimiento, cambios en el tiempo o sonido? (ej., un saque de tenis, una actualización de software, el canto de un pájaro)
Esta información no puede comunicarse solo con imágenes estáticas o texto.
¿Es un documento de referencia o un concepto muy complejo? (ej., derecho fiscal, filosofía)
Los estudiantes necesitarán leer, revisar y volver a leer, así que elige texto.
¿Requiere una serie de decisiones con consecuencias? (ej., gestión de proyectos, resolución de conflictos)
Un escenario interactivo con ramificaciones es la única forma de explorar de manera segura las posibles decisiones.
Pregunta 3: ¿Quién es el estudiante y cuál es su contexto?
La siguiente pregunta es: ¿quién es el estudiante y cuál es su contexto? Esto es importante, ya que el contexto afecta la forma en que se presenta la información.
¿Los estudiantes necesitan una respuesta rápida o necesitan profundizar?
Si están trabajando y necesitan reparar algo, entrega la información rápidamente, quizás mediante una guía en texto o un video corto. No les obligues a pasar por una experiencia interactiva de veinte minutos.
¿Cuáles son sus limitaciones técnicas?
Si tienen un acceso a internet limitado, no utilices un video de alta producción. El texto se cargará más rápido.
¿Cuánto tiempo tienen?
Leer un resumen de una página toma menos tiempo que ver un video de cinco minutos. Sé consciente del tiempo del estudiante.
Conclusión
Existen muchas opciones disponibles, cada una prometiendo revolucionar la forma en que enseñamos. Cada una tiene un atractivo brillante que puede tentarnos a usarla para todo. Sin embargo, la verdad es que no se trata de la herramienta que usamos, sino de cómo la usamos.
A lo largo del artículo, hemos aprendido sobre las fortalezas de cada formato. Hemos visto la profundidad y el control del texto. Hemos entendido el poder del video para mostrar lo que no se puede explicar fácilmente. Y hemos visto la importancia de lo interactivo para dar al estudiante la práctica que necesita para avanzar.
El marco para elegir el formato adecuado es simple. ¿Qué quieres que haga el estudiante? ¿Recordar, hacer o sentir? ¿Qué tipo de contenido tienes? ¿Tiene que ver con movimiento, decisiones o teoría? ¿Qué tipo de estudiante es? ¿Tiene prisa, acceso a internet o quiere profundizar?
El error más común es usar un solo formato para todo. Un video puede no mantener la atención si es demasiado largo, como uno de treinta minutos sobre una teoría compleja. Un texto puede no funcionar si es demasiado denso, como uno sobre una habilidad física. Un formato interactivo puede fallar si es demasiado complejo para un tema completamente nuevo.
No se trata de la herramienta. Se trata del estudiante. Cada decisión debe girar en torno a lo que necesita en ese momento.